Visión


Hay un consenso creciente que la manera más efectiva de ayudar a las naciones africanas a reducir la pobreza y mejorar la calidad de la vida de sus ciudadanos es apoyando la educación de niñas. El ex-secretario general de las naciones unidas Kofi Annan lo resumió cuando dijo, “Educar las niñas es reducir la pobreza.”

Cuando una mujer es educada, eso no solo cambia su vida pero cambia las de sus niños y su familia. Educar mujeres resulta en una productividad económica alta, la mortalidad infantil reducida, mejor nutrición y salud familiar y aumento en la prevención del SIDA. Aumenta enormemente las posibilidades de educación para la próxima generación de niños.

La buena noticia es que más niñas que nunca antes están asistiendo la escuela primaria en toda África. Sin embargo, el prejuicio, la pobreza, largas distancias y tradiciones culturales evitan que menos del 17 por ciento de ellas continúen y completen la escuela secundaria (grado séptimo a duodécimo). Además, solamente unas cuantas de las niñas que se gradúan de la escuela secundaria siguen a la universidad, a la escuela de enseñanza técnica o a alguna otra forma de entrenamiento para el trabajo.

Si los grandes avances en la educación primaria de niñas en África han de tener un impacto duradero, existe una necesidad urgente de avances similares en la educación secundaria y la educación superior para niñas.

La cantante y compositora del África Occidental y embajadora internacional de buena voluntad para UNICEF, Angelique Kidjo inventó la palabra “batonga.” En el tiempo en que la educación de niñas no era socialmente aceptable en su país nativo, Benín, Angelique inventó la palabra en respuesta a insultos cuando asistió a la escuela. Los niños no sabían que significaba la palabra, pero para ella, era una afirmación de los derechos de niñas a la educación.

Más tarde, la palabra llego a ser el titulo de una canción éxito de Angelique en la que la letra habla de una niña africana y puede ser traducido aproximadamente como “eres pobre pero bailas como una princesa, y puedes hacer lo que quieras sin importarle lo que otros te digan.” Ahora Angelique ha dado este nombre a una organización no gubernamental con sede en los Estados Unidos que es una organización registrada 501(c)(3) sin ánimo de lucro.

“Educar a las niñas en África les da la fortaleza y los instrumentos que necesitan para ser las madres del cambio,” Angelique dijo cuando fundó Batonga. “Mi madre fue educada y luchó para que yo fuera a la escuela, a pesar de la presión de mis parientes quienes argumentaban que solamente los niños deberían ser educados. Y ahora mi hija está en la escuela. Una vez que una mujer africana está educada, ella lucha para asegurar que sus niños reciban una educación. De esto nace una tradición transmitida de familia a familia, de generación a generación—una tradición que va a cambiar el futuro de África.”